Enero 2012.
Nuestra ciudad favorita del tour italiano. Han pasado más de diez años de aquella visita, no recuerdo mucho. Pero de alguna manera sé que fue nuestro lugar favorito.
Hay dos momentos que recuerdo bien, ambos tuvieron lugar en un museo de arte sacro. Pensando en que figuras de Cristo, vírgenes, cruces, etc., iba a ser un verdadero calvario, pedí una audioguía para entretenerme un poco. Eso fue un acierto.
Desde la primera sala pasaron cosas emocionantes. Tres cuadros de la Virgen nos recibieron. La voz en la audioguía nos explicó, con sumo detalle, la evolución de la forma de pintar a la Virgen: hace muchísimo tiempo era una figura rectangular sin la más mínima alusión al cuerpo de una mujer; hace mucho tiempo era una figura que empezaba a parecer una mujer, incluso con el ligero atrevimiento de mostrar una mano desnuda; hace ya no tanto tiempo, la Virgen tiene caderas y escotes muy ligeramente sugerentes. Todo eso fue muy entretenido. La Virgen no me interesa demasiado, el morbo parece que sí.
Algo del estilo pasó con la representación de la anunciación del ángel Gabriel a María.
Llegó el ángel hasta ella y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.” María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo. Pero el ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús.
Lucas 1:26 - 2:52
¡Zas! Este suceso ha inspirado a pintores a lo largo de la historia. Mismo asunto: las primeras representaciones son muy conservadoras. Hasta que llega da Vinci y, en una serie de atrevimientos, agrega una cama en el extremo derecho del cuadro. Una cama...