sábado, 8 de abril de 2023

París

 2010 - 2014

¡Ah, París!

Las tumbas de Jim Morrison, Edith Piaf, Oscar Wilde y Moliere, el Moulin Rouge, los cafecitos en cada esquina, el Sagrado Corazón, Montparnasse, el Louvre, la tumba de Napoleón, la torre Eiffel, los campos Eliseos, el arco del triunfo, el Sena, Notre Dame, y así, un largo etcétera de lugares tan visitados como comentados. Ahora me doy cuenta de que no conocí París, me quedé en el turismo más básico y obvio.

Mi compañera en el camino acababa de llegar a Francia cuando fuimos a París. En ese momento ya hablaba algo de francés, eso fue de mucha ayuda para no padecer el legendario maltrato de los parisinos hacia los turistas. Ahí recibimos el 2011, con mucha confusión porque en ningún lado vimos una cuenta regresiva segundos antes de que terminara el año, como se acostumbra en otros lares. Igual nos tomamos una champaña barata y acompañamos a miles de turistas que se dieron cita bajo la torre Eiffel para iniciar un nuevo año.

A París habría de volver en varias ocasiones: de paso rumbo a Bélgica para encontrarme con mi compita Ere; con madre, hermanas gemelas y sobrina, en un divertido viaje familiar; a hablar de matemáticas en el mítico seminario de singularidades de París. Esa última vez también visité la Comedie Francaise, que en esa ocasión representaban La visita de la vieja dama, de Dürrenmatt. Teatro viejo, formal, acartonado; en Toulouse vi teatro infinitamente superior.