Agosto 2012
¡Qué gratificante y liberador fue encontrarse con aquel grupo de personas provenientes de Marruecos, Costa de Marfil, Argelia, Niger, Túnez, Camerún, Turquía, Senegal! Un día bastó para acoplarse con esa hermosa gente. Tres días después hablábamos y nos reíamos como amigos de toda la vida. Nunca en cuatro años en Francia me sentí tan a gusto con la gente como en esas dos semanas en Fes.
En Fes nos dimos cita para un congreso de singularidades. A mí me tocó coordinar la sesión de ejercicios. Muy precaria pero se podría decir que fue un éxito. Naturalmente las matemáticas estuvieron presentes pero decididamente fue la convivencia con la gente lo que marcó aquellos días.
Eran tiempos de preparación de maratones. Y corrí y corrí y corrí. Entre las calles polvorientas y llenas de perros callejeros y con anuncios de la cantante marroquí del momento. Y me perdí para luego encontrar el camino entre señalamientos viales escritos en árabe. Y corrí con un colega de Niger y con otro de Senegal. Y las sonrisas eran enormes, francas, con todos los dientes brillando. Y me reí a carcajadas con los amigos turcos y las amigas argelinas y tunecinas. Y viajamos angustiados a toda velocidad por las carreteras marroquíes. Y alimentamos changos. Y comimos y cenamos sin parar de reir hablando todos los idiomas sobre la mesa. Y todo esto al ritmo de: yalla, yalla!!!