martes, 24 de diciembre de 2024

Munich

 Julio 2012

Después del encierro en las montañas austriacas, de vuelta a la vida real, en Munich. Y a la menor provocación, ¡venga a nosotros la cerveza alemana!


Aquella sería una noche legendaria. Llegamos a un bar, pedimos cerveza, nos salimos a las mesitas instaladas en la banqueta. De repente, un grupo de tres jóvenes, ya entrados en copas, se acerca a nosotros. Chistoretes, risas, bebidas, fotos. Luego nos ofrecen una bebida extraña. ¿Estarían intentando drogarnos para luego vender nuestros órganos? Nunca lo sabremos. En ese momento nos despedimos y huimos despavoridos.


A un par de calles de ahí nos encontramos un bar muy animado, mucha gente adentro y afuera. Entramos muy decididos, nos acercamos a la barra, pedimos cerveza y nos preguntan: "Are you part of the community?" Y yo sin pensarlo un momento les suelto: "Somehow..." ¡Cerveza gratis toda la noche! Sepa la madre qué reunión era aquella, nos colamos y nos trataron bien. Un plus: en el grupo estaba aquel famoso actor alemán que sale en alguna peli de Darío Argento y que también fue el villano de alguna Indiana Jones. Completamente alcoholizados (¡fuimos los últimos en irnos de la fiesta!) dirigimos nuestros pasos hacia nuestro hotel, eso sí, cante y cante, baile y baile, brinque y brinque. 

No muy lejos de ahí nos encontramos una espumosa fuente. En el colmo de la felicidad, nos pareció buena idea correr hacia ella y darnos un chapuzón (así de alcoholizados estábamos). Ella en huaraches, que se resbala, cae al suelo y se desliza hasta detenerse con la cabeza en un pilar de la fuente. La borrachera se acabó instantáneamente para dar paso a una angustia atroz. Completamente en pánico le ayudé a levantarse pensando que con el golpe había olvidado quién era y dónde estaba. Afortunadamente nada de eso pasó. Seguimos caminando, no más brincos, no más baile. Llegamos por un kebab para pasar el susto. La noche tenía reservada una última sorpresa: ¡el kebab chorreaba yogur!