Junio - julio 1996.
Tenía
quince años la primera vez que salí de Ciudad Juárez. Antes de esto
había hecho pequeños viajes escolares de los que no me acuerdo mucho.
Por ejemplo, recuerdo vagamente una visita a las cavernas de Carlsbad.
Casi creo que ese fue el único.
Como
pasa seguido en ciudades fronterizas del norte de México, unos
familiares se fueron a vivir al otro lado. Pasaron algunos años y
algunos de nosotros pudimos ir a visitarlos. Yo acababa de terminar la
secundaria y de algún lugar salió dinero para el viajecito. Iba
acompañando a un primo y a unas tías que también tenían la intención de
trabajar en EU (mis tías ahí siguen, dicho sea de paso).
Recuerdo
que me impresionó mucho el aeropuerto de Dallas, donde hicimos escala.
Estábamos en un aeropuerto internacional y había una enorme cantidad y
variedad de gente que iba con mucha prisa de un lado a otro. Pasado el
susto y algunas horas después, llegamos a Memphis.
Mi tío fue por nosotros a Little Rock y de ahí nos fuimos manejando a Memphis. En aquel entonces andaba de moda el disco Re de Café Tacuba y mi tío lo puso. Recuerdo ir oyendo Trópico de Cáncer al tiempo que atravesabamos un bosque lleno de árboles tan grandes como nunca había visto en mi vida.
Después,
recuerdo a una flamante rubia en bikini en la alberca del condominio
donde vivían mis tíos. Recuerdo la emoción que sentí al ver la
inmensidad del río Mississippi. Recuerdo un helicóptero que iba pasando y
a mi tío gritando: "Córranle, ahí viene la migra". También recuerdo que
muy pronto sentí ganas de volver a mi ciudad. Aún no estaba listo para
estar lejos.
No
creo que aquel viaje haya sido el detonador de mis ganas de recorrer el
mundo, eso vino después. Más bien creo que simplemente la vida ha sido
muy generosa y me ha traído de un lado a otro, casi sin pedirlo.