2001 - 2002
De vuelta al D.F. Después de Juan Rana, la vida me llevó otra vez al D.F. En esos años intenté entrar a una escuela de teatro, luego a otra y terminé siendo parte de Santa Juana de los Mataderos. Nuestros nombres siguen en una placa del Julio Castillo.
La cosa es que estando en esas, un buen día Antonio Zúñiga y yo nos lanzamos a Acapulco. Como muchos turistas, me amarré a un paracaidas y, dirigido por una lancha, volé sobre el mar durante algunos minutos. Qué cosas, aún me acuerdo de la gente saludando desde la playa o desde el mar. Otra día estuvimos en un lago y un tipo nos paseó en una lancha. Una extraña melancolía invadió a mi compañero de viaje durante ese paseo. Cuánta miseria hay en el mundo, decía.