Noviembre 2002
Algunos compitas en juaritos estaban planeando lanzarse a la sierra tarahumara durante una semana justo antes de empezar el invierno. No parecía buena idea. Igual nos aventamos. Un camión hasta Chihuahua, otro hasta Creel. Y ahí empezó.
Jóvenes y atrevidos, nada nos detenía. Pasaron los días de un pueblo a otro, durmiendo en plena naturaleza, fumando sin parar, pidiendo ride y bebiendo tequila. Alguno de nosotros traía unos mini-sartenes y ahí nos hacíamos huevito con spam. Al final de la travesía ya todos estaban hartos del mentado spam. También calentabamos agua para hacer tecitos. Una noche nos instalamos en San Juanito y, antes de armar nuestras tiendas de campaña, una amenazadora neblina se empezó a acercar. Esa noche nadie durmió. El frío era tan intenso que de nada sirvieron las cobijas, chamarras, doble calcetín, gorros, etc. Hicimos una fogata y pasamos la noche dando vueltas como pollos rostizándose. Al amanecer, retomamos nuestro camino. Estuvimos en las Barrancas del Cobre, en el Lago de Arareco, en la Cascada de Basaseachi y terminamos nuestro peregrinaje en Tomochic, donde uno de nosotros tenía algo que hacer. Después de aquello, volvimos a Chihuahua, cansados y muy satisfechos. Qué buenos días aquellos...