Julio 2006
El amor por Cuernavaca empezó en una escuela de verano. Aquel fue mi primer encuentro con la unidad de matemáticas de cuernas, con su gente, con su jardín, con sus palapas. Aquello fue amor a primera vista. Esa vez sólo estuve una semana pero eso me bastó para quedarme con un intenso recuerdo, personal y matemático. ¡Ah, cómo le insistí al buen Jawad para que me explicara la cerradura de Zariski de la recta sin un punto! ¡Y nomás no le entendía! Un año después volví, ahora para todo el verano y con la firme intención de convencer a Jawad de que aceptara dirigir mi tesis de de licenciatura. Y sucedió. Y a partir de ahí, empezaron los tres años que viví en Cuernavaca y que siempre recordaré como unos años absolutamente maravillosos.
Mi Cuernavaca